google-site-verification: google3ba690163bf1ff29.html La botica de Margarita: Las mareas de Tierra

Las mareas de Tierra

La respuesta es afirmativa. Las fuerzas de gravedad que provocan las mareas de los océanos también deforman la corteza terrestre, aunque en este caso, la variación de altura entre la pleamar y la bajamar es mucho más pequeña que en el caso del mar. Si en lugares de costa la oscilación de la marea puede alcanzar los veintiún metros, como ocurre en la bahía del Parque Nacional Fundy (Canadá), en tierra no pasa lo mismo, pero la variación existe; de hecho, la amplitud de la marea terrestre se sitúa entre veinticinco y treinta centímetros en sizigia, que es como se llama al momento en que el Sol, la Tierra y la Luna están alineados; y a medio metro en los equinoccios. Un ejemplo notable ocurre en Hamburgo. Aunque en el mar del Norte la diferencia de nivel entre la marea alta y la baja suele ser de entre uno y tres metros, el efecto embudo provocado por el río Elba al desembocar en la citada ciudad alemana provoca que el agua alcance alturas de hasta cuatro metros respecto a su estado normal.


 Y las aguas no son las únicas que suben. En la propia urbe, situada a seis metros sobre el nivel del mar, debido a la atracción gravitatoria ejercida por la Luna y el Sol, la elevación puede variar hasta medio metro. Las mareas terrestres se dan con más intensidad en la zona del ecuador, donde la fuerza gravitacional externa incide verticalmente. La deformación es lenta y resulta imperceptible para los humanos, pero los científicos creen que puede ser la causa de algunos terremotos, erupciones volcánicas y cambios en el campo magnético terrestre. Tanto la deformación debida a las mareas terrestres como el movimiento del agua de las mareas acuáticas son procesos que disipan energía, lo que frena la rotación de la Tierra y aumenta la duración del día en diecisiete microsegundos por año (un segundo cada 59.000 años). El suelo sobre el que nos encontramos puede llegar a levantarse y bajar varias decenas de centímetros diarios, según la posición del sol y la Luna respecto nuestro planeta. Bueno, entonces no tiene importancia. ¿Qué más dan unos pocos centímetros? ¿PARA QUÉ VAS A DEDICAR TU TIEMPO A HABLAR SOBRE ALGO INSIGNIFICANTE? Bueno, voz cursiva, es que este fenómeno puede afectar de maneras curiosas a las estructuras enormes, tanto naturales como artificiales. Por ejemplo, en Stanford, California, reside el LINAC (LINear ACcelerator), un acelerador de partículas de 3,2 kilómetros de longitud. Este colisionador emite dos chorros de partículas en direcciones opuestas para que se estrellen entre sí a velocidades cercanas de la luz. Es objetivo es estudiar qué pasa cuando las partículas chocan y se descomponen en partículas subatómicas más pequeñas. el suelo sobre el que nos encontramos puede llegar a levantarse y bajar varias decenas de centímetros diarios, según la posición del sol y la Luna respecto nuestro planeta. Bueno, entonces no tiene importancia.
 ¿Qué más dan unos pocos centímetros? ¿PARA QUÉ VAS A DEDICAR TU TIEMPO A HABLAR SOBRE ALGO INSIGNIFICANTE?



 Bueno, en voz cursiva, es que este fenómeno puede afectar de maneras curiosas a las estructuras enormes, tanto naturales como artificiales. Por ejemplo, en Stanford, California, reside el LINAC (LINear ACcelerator), un acelerador de partículas de 3,2 kilómetros de longitud. Este colisionador emite dos chorros de partículas en direcciones opuestas para que se estrellen entre sí a velocidades cercanas de la luz. Es objetivo es estudiar qué pasa cuando las partículas chocan y se descomponen en partículas subatómicas más pequeñas. Aprovechando que el colisionador actual, el LINAC, tiene un sistema de guiado por láser que permite alinear con precisión los rayos de partículas, durante un cierre del colisionador por vacaciones los investigadores dejaron el sistema encendido para que registrara cuánto se desvía la estructura del túnel que lo alberga durante cada segundo del mes. Y resultó que el túnel sufría una deformación de 10 micras de amplitud que coincidía con el ciclo de las mareas. A los investigadores les sorprendió la magnitud del movimiento porque era 100 veces mayor de lo que habían esperado por la propia deformación de la tierra debido a la influencia del sol y la Luna. En este caso, las mareas oceánicas eras las culpables principales del problema: al estar tan cerca de la costa del océano Pacífico, durante la marea alta el agua que sube sobre tierra firme ejerce una presión extra sobre el terreno y deforma ligeramente el paisaje. Es un efecto muy leve, pero es mejor haber aprendido la lección antes empezar a construir un colisionador con el que se pretende dirigir dos chorros de materia contra un mismo punto de 70 nanómetros (millonésimas de milímetro) de diámetro o, dicho de otra manera, 140 veces inferior a la deformación que sufre el túnel. La cuestión es que esta máquina, cuyo objetivo también es acelerar dos chorros de partículas y hacerlos chocar entre sí a velocidades cercanas a las de la luz, está compuesto por un tubo lleno de imanes que tiene una circunferencia de 27 kilómetros, situado en la frontera entre Francia y Suiza. Dado el tamaño descomunal de esta estructura, aquí las mareas terrestres sí que entran en acción, sin que los océanos tengan nada que ver. Las desviaciones que sufre el terreno sobre el que el LHC está asentado debido a la deformación directa debida a la gravedad de la Luna y el sol, las mareas terrestres, llegan a alcanzar 1 mm. No parece mucho, lo sé, pero, de nuevo, cuando tus experimentos tienen que estar enfocados sobre objetivos diminutos, tener o no en cuenta el efecto de la marea terrestre en el momento en el que vas a empezar a hacer pruebas puede significar la diferencia entre conseguir un resultado que te permita seguir investigando de qué está compuesta la realidad o tirar a la basura millones de euros. Las mareas terrestres pueden tener una influencia en las erupciones volcánicas al separar grietas y abrir nuevas vías de circulación para el magma. Pero eso no significa que tengáis que estar pegados al mapa en vivo del Emergency and Disaster Information Service (que es uno de los mejores inventos de internet) cada vez que hay Luna llena o nueva o, lo que es lo mismo en los momentos en los que la fuerza gravitatoria ejercida sobre la Tierra es máxima porque la Luna y el sol tiran de nosotros con más fuerza. Curiosamente, desviándome del tema para no volver jamás, en el caso de la actividad volcánica submarina sucede lo contrario: los volcanes submarinos tienden a entrar en erupción en los momentos en los que la marea es baja. Parece que va en contra de la intuición, pero tiene todo el sentido del mundo: al tener una menor cantidad de agua encima, la compresión que experimentan los volcanes es menor y la diferencia de presión entre el material que contienen y la del fondo marino es mayor, por lo que el magma podrá salir con mayor facilidad. Este descubrimiento fue llevado a cabo en 2005, cuando una investigadora llamada Maya Tolstoy intentaba averiguar el papel que jugaba el dióxido de carbono y otros gases emitidos en el fondo del mar sobre el calentamiento global. Estos gases, emitidos en el fondo de los océanos, son transferidos a las corrientes marinas y eventualmente salen a la atmósfera.


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